Luna Recabarren, campeona con Desamparados: «Salir campeona con este escudo es muy importante porque soy hincha»

Hay títulos que se disfrutan por el resultado y otros que adquieren un significado mucho más profundo por la historia personal que encierran. Para Luna Recabarren, la consagración de Sportivo Desamparados en la Copa Oro 2026 de la Primera División del fútbol femenino de la Liga Sanjuanina representa mucho más que un campeonato. Es la recompensa de haber regresado al club del que es hincha y de volver a vestir un escudo que siente como propio.
«Para mí ganar esta copa es algo muy importante. Hace mucho me había ido del club y he vuelto y me alegra mucho llevar nuestra victoria. Para mí es muy importante salir campeona con este escudo porque soy hincha», expresó con emoción luego del triunfo por 2 a 0 frente a Atenas, en la final disputada en la cancha de Trinidad.
El camino hacia el título no fue sencillo. Desamparados tuvo que atravesar un inicio irregular antes de encontrar su mejor versión. Sin embargo, puertas adentro nunca dejaron de confiar en el potencial del plantel.
«Al principio nos costó mucho las primeras fechas, pero supimos llevarlo partido a partido», recordó la futbolista, dejando en claro que la paciencia y el trabajo fueron fundamentales para revertir ese comienzo.
La convicción que nunca se perdió
Mientras desde afuera podían existir dudas, dentro del vestuario la realidad era distinta. Recabarren asegura que la confianza fue una constante desde el inicio de la temporada.
«Desde el minuto uno sabíamos que teníamos equipo, teníamos jugadoras muy importantes y sabíamos que podíamos salir campeonas. No es por agrandada, pero teníamos con qué», afirmó.
Esa seguridad fue construyéndose sobre el esfuerzo cotidiano, los entrenamientos y la confianza entre compañeras, aspectos que terminaron marcando la diferencia en los momentos decisivos del campeonato.
El clásico que puso a prueba al campeón
Al repasar el recorrido hacia la consagración, la futbolista no dudó en señalar cuál fue el compromiso más exigente del torneo.
«El más difícil fue San Martín. Es un clásico y siempre está esa rivalidad que hace que se juegue de otra manera», explicó.
Ese tipo de encuentros, donde la presión aumenta y los detalles definen el resultado, fortalecieron al grupo para afrontar posteriormente una final en la que Desamparados mostró autoridad.
Una final con nervios, confianza y respaldo
La definición frente a Atenas también tuvo su carga emocional. Los nervios estuvieron presentes desde el comienzo, aunque rápidamente fueron reemplazados por la tranquilidad que transmite un equipo consolidado.
«Estuve un poco nerviosa, pero convencida porque tengo compañeras que, si las miro, sé que me van a apoyar. Yo también las apoyo a ellas y eso nos dio mucha confianza», relató.
Para Recabarren, la clave del triunfo pasó por sostener esa unión dentro del campo de juego.
«La clave fue ser compañeras, mirarnos a la cara, saber que nos podíamos apoyar en cada una y jugar siempre hacia adelante porque ahí estaban nuestras chances.»
Mucho más que un equipo
Cuando intenta explicar por qué Desamparados logró levantar la Copa Oro, la respuesta aparece rápidamente y no tiene que ver únicamente con lo futbolístico.
«Además de ser compañeras somos una familia. Compartimos mucho y eso nos hace más que un equipo», resumió.
Ese sentido de pertenencia también alcanza al cuerpo técnico, al que destacó por el compromiso demostrado durante toda la temporada.
«Es difícil ser técnico y profe, pero ellos estaban muy metidos con nosotras. Tenían un objetivo para el grupo y nosotras sabíamos cómo responderles.»
Crecer también desde lo personal
La temporada también representó un desafío individual. La futbolista reconoce que atravesó momentos de buen y mal rendimiento, aunque logró llegar en su mejor versión al tramo decisivo.
«Tuve rendimientos buenos y malos, pero me puse en la cabeza que teníamos que llegar a esta final con buen ritmo y buen físico», contó.
Ese trabajo personal terminó reflejándose en un equipo que respondió colectivamente cuando más lo necesitaba.
Una dedicatoria que le dio otro significado al campeonato
En medio de la alegría por la conquista apareció el momento más emotivo de la entrevista. Recabarren dedicó el campeonato a las personas que la acompañan desde siempre, pero especialmente a alguien que ya no está.
«Se lo dedico especialmente a mi familia, a mis compañeros y a mi abuelo, que lastimosamente se me fue hace unos días.»
Sus palabras transformaron la celebración en un homenaje cargado de emoción, demostrando que detrás de cada logro deportivo también existen historias personales que muchas veces permanecen invisibles.
Lo que viene para Desamparados
Con la Copa Oro ya en sus manos, el plantel no piensa conformarse. La intención es mantener el nivel competitivo y seguir peleando por nuevos objetivos.
«Queremos seguir por el mismo camino y pelear otro campeonato más», aseguró Recabarren.
Desamparados cerró la temporada levantando el trofeo y reafirmando una identidad basada en la pertenencia, el compañerismo y la confianza. Para Luna Recabarren, el campeonato será inolvidable no solo por la vuelta olímpica, sino porque pudo celebrarlo defendiendo los colores del club que siente como propio y dedicárselo a su abuelo.
Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.
El video completo se encuentra al final de la nota.

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